ya no quieres a nadie, pero lo dices con la boca pequeña, porque se nota que mientes.
Vives mejor, es cierto, sin tener en tu cabeza todo el rato el mismo nombre.
¿De que te sirve? Solo son letras con su doble espacio.
Pero ese nombre tiene su cara, aquella por la que deseas viajar 700 km en linea recta.
Tienes grabada esa cara a fuego, en tu brazo derecho.
Aquel que no pertenece al corazón, que no tiene la misma sangre. Que va por libre, haciendo de su vida un placer.
Te sientas enfrente de tu espejo, y divisas el calendario, marcado con rojo cada 25 de mes.
Hasta que por fin algún día sera 25 de julio, y volaras hasta tu trozo de tierra prometida.
Porque has pensado muchas veces, que a lo mejor julio es tu mes, lo intentaste con noviembre, con marzo, con septiembre, con el horrible mayo que siempre te quita algo, y aun así no te resignas a pensar que te quedas sin meses para hacerlo únicamente vuestro.
Por que a lo mejor el destino, siempre caprichoso, te da en las narices para que espabiles, para que el alma se desperece y por fin olvides todo.
Aprendiendo así por fin a vivir la vida, no como pensabas, si no como te ha llegado.
Que no esta tan mal eso de sentirse segura de algo, aunque ese algo no sea lo que quieres.
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