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2 de abril de 2011

Pecado Capital (3º parte)

Te levantas, y sobrepones una bata a tu pijama caliente, ultimo modelo. Vas a la cocina, como llevas haciendo mecánicamente no recuerdas ya el tiempo. Y te sirves tu triste café de la mañana, mientras las legañas te desprenden los ojos. Enciendes la caja tonta y sale tu diosa, aquella que admiras“por tocar la chorra a un torero” contando la patraña de la semana.
Sales al balcón, tu vecina la del quinto sigue tendiendo el ligero, mientras mira una y otra vez a la calle. Hasta que te ve, y comienza la diversión del día. (Fulana la que se caso en septiembre, ya esta con otro, mirala, mirala allí, con el maromo; y el del cuarto si que tiene guasa sale siempre en pijama el muy sarasa...)
pasas el plumero a las fotos de fiesta, mientras con la otra mano no sueltas el inalambrico para contar las desgracias que te pasan a la cotorra de turno.
Son las 2 y la comida ya esta servida, esperando a tu maridito con los rulos en la cabeza.
Mientras se echa la siesta el señor, tu te arreglas para que él te pasee por las calles y tu por fin te sientas toda una mujer florero.

De mayor quiero ser mujer florero.
Serán órdenes siempre tus deseos
porque tú sabes más de todo. Quiero
regalarle a tu casa todo mi tiempo.

Y por la noche te haré la cenita
mientras ves el partido o alguna revista,
y hablaré sin parar de mi día casero.
No me escuchas, no me miras...
¡ay!, cuánto te quiero.

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