Hablemos de años, de días, de horas.
Se acerca el día que mas odio de todos los días, incluso mas que el día de mi muerte. Ese día que me quito cada año lo mas importante en su momento. Hace dos la oportunidad de un beso se perdido entre mis ganas y una columna. Para darme cuenta que mi príncipe azul adopto el cuerpo de un payaso y mi cabeza hizo el resto, imaginándose alguien que no existe, pero que tiene su pelo. Y ahora cada vez solo me queda en común que sigo sin nudillos, y llamando cada 7 por 11. buscando la tierra prometida.
Y ahora toca hablar de la que me falta siempre. La que ya no esta, la que se fue sin hacer ruido y así no poder despedirme de ella como se merecía. Siempre supe que era toda una señora y por eso ella supo como marcharse. Cuantas alegrías me dio, sin yo pedirle nada, sin esperar nada de mi. Solo me queda un sabor amargo, la ultima vez que la vi, ya no te daba alegría mirarla. Pero la toque, la volví a tocar por ultima vez, aunque ya sabia de sobra que no era ella. Que ella ya se había abandonado a su mala suerte, que había dejado la bebida, y ese había sido su error.
Y la hecho de menos, Dios sabe cuanto, pero la resignación a hecho mella en mi, y lo he dado por perdida. Sueño con ella, es cierto. Y de vez en cuando, cuando hablo con la de siempre, se me escapa su nombre, y me rió. Porque sigue ahí, donde yo quiero que este. Y cierro los ojos, e imagino de nuevo cada centímetro, y la acaricio con el pensamiento, y me visualizo bailando aquella canción, que siempre me dice que por muy profundo que sea un lago y muy alta sea una montaña, nunca habrá nada que me separe de ti. Y ya no siento pena, porque pude conocer mi sitio prometido, mi ciudad de la alegría, mi trenza dorada.
Esto no es una reflexión para recordar, esto no es una suplica por lo que pudo ser y no fue, esto es simplemente palabras. Palabras que no significan nada, pero que calman el alma, palabras que leo una y otra vez porque suenan bien y me doy cuenta que no la he olvidado por instante. Que el resto del mundo se ha olvidado porque no le dio tanto como a mi, y veo las fotos, y no veo lo que intentan enseñar, veo mas atrás, un poco mas. Por que ese era el lugar de la magia.
Y me hubiera gustado tener un momento mas, sola. Contigo y tus recuerdos. Saboreando cada paso que daba. Porque no es justo que me dejaras de esa manera... porque todo el mundo tiene derecho a tener una ultima vez.
Y la ultima vez, fue una noche de mierda. Que no disfrute de ti como te merecías, lloraba por ahí, quien sabe porque. Mi subconsciente ya sabia de sobra lo que terminaba después de tantos años. Y así poco a poco la noche fue terminando, teniendo dentro de si una tristeza como nunca pudo albergar.
Y el sol salio por fin, mientras me acompañaba a casa, por nuestra calle de adoquines, porque fue mi torre del homenaje aquel día, porque sé que para ti fue otro sábado mas, en el cual te fuiste con cualquiera, mientras yo pensaba en ti. Mientras los kilómetros aumentan la distancia, como si no tuviera suficiente con esos 17cm en el mapa, que mis dedos recorren una y otra vez en linea recta como si fuera el camino a la perdición.
22 de mayo de 2011
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