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2 de abril de 2011

Pecado Capital (2º parte)

Las sirenas suenan en la calle. Y un cuerpo reposa sobre la fría calzada. Pobre, el ultimo acto de su vida a sido el mas visto por aquellos que casi no le reconocían.
Y el mundo sigue siendo un escenario en el cual las escenas escabrosas y faltas de respeto, son el aliciente perfecto para pasar la vida.
¿Te imaginas acabar tu representación con tanto publico? Imaginate desde pequeño, tu madre sujetando tus pequeños pasos. Saliendo con tus primeros amigos, besando lo que tu pensabas que era toda una mujer. Trabajando en el trabajo que te impuso tu padre, viendo la cara de tu hija cuando dormía, descansando, ya maduro, en un banco de piedra, sin pensar que los minutos se terminaban. Y finalmente el suelo te acoge con su frió manto rociero.
Y las luces preceden a tu cabalgata final.

Simples peleles en esta vida, antojos y penas. Sigue tu vida, que ya no es tuya, por mucho que no te convenza, se la vendiste a un mando con un par de pilas, para envidiar las cosas que tú no tienes.
Que tampoco te hacen falta, y aun así el instinto humano sigue siendo el mas idiota.
Quieres llegar a tu casa y llenarla de cosas inservibles, para habitar la habitación, para recoger trofeos que no te llenan. Y regodearte de amigos que se tapan la boca.
¿Y todo para qué?
Para pensar que si conservamos cosas inservibles las arrugas se olvidaran de tu cara.
Y el tiempo te dará una prorroga en su lista negra. Pero estamos jodidos, ya que la araña te persigue, hasta que consiga alcanzarte.

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