Buscar este blog

5 de octubre de 2010

SIEMPRE TÚ

La casa se quedo vacía.
estoy sola, como una cucharilla girando en el café
y me quejo.
te pedí que te marcharas, con palabras pequeñas
y te fuiste.
supe vivir sin ti unos meses. ahora he vuelto a oír tus pies
y miro al suelo.
el bolígrafo te echaba de menos,
en mis manos.

- Paulí, hoy vamos a casa del abuelo.

hoy la casa está llena de ruidos y de llantos
pero yo sigo sintiéndome sola.
y me quejo.
y quisiera echar el tiempo hacía atrás
para oír tu voz al lado de la mía.
y sentarme junto a ti, en el banco que también se ha quedado solo,
y contarte lo que pasa, para que tú no hables siempre.
y retener tu voz en mi garganta, como el agua que entra mal.
Aunque el aire me susurra que hice lo correcto,
nunca tengo esa certeza.
sigo en el sofá esperando que la luz vuelva a ser encendida.
mientras sigo mirando al suelo, esperando tus pies descalzos.

EL ABISMO DE SARA

Tu mano se soltó, mientras el tejado cedía, el suelo cedía, mi cuerpo cedía.
Todo paso muy rápido después. Corrí en dirección equivocada a la muerte. Y me alejé a tierra semisegura. Pensando en ser más rápido que la luz. Ingenuo al no saber que no puedo escapar. La tierra que nos unía se abrió para tragarte.
Ahora, ya no me duele. He descubierto que cuando la verdad se desvela y te provoca un nudo en la garganta, puedes decirlo en tiempo pasado, te parece un dolor lejano, casi un quejido.
Las paredes se quiebran con cada silencio, me asomo por las vidrieras rotas de la casa y el vacío se acerca.

SEMANAS ANTES…

En algún lugar de Sidney, cerca de la playa, descanso con Sara. Coge mi mano y la sostiene entre en abismo de nuestros cuerpos.
- Cielo, tendremos que ir a comprar comida, Paul se llevo la última libra de chocolate.
- Sara, ¿te he dicho hoy que te extraño?
- No, nunca. Necesito chocolate.
Aparto mi mano bruscamente, rebusco entre mis pantalones, allí sigue el papel arrugado con el número de Francine.

*******************

El K-19 continúa su ruta de reconocimiento sobre suelo hostil, en el abismo de Endem en las Filipinas.
El capitán Cheney hace pruebas de lanzamientos con torpedos. Uno tras otro salen hacia la profundidad, mientras el K-19 se aleja.

******************

Islas Marianas, un fuerte movimiento sísmico hace temblar el abismo de Nero. En la superficie comienzan a salir burbujas efervescentes.

******************

Sara está adormecida saboreando la última onza de chocolate, mientras yo sujeto su mano. La luz se desvanece. Ella se levanta, y me mira como si le hubiese gastado una broma pesada.
La lámpara comienza a oscilar, cada vez más deprisa, comienza a hacer círculos en el aire hasta que cae al suelo. Yo sigo sentado, sin poder moverme, el miedo me paraliza.
Sara tira de mi mano, haciendo que mi cuerpo se deslice sobre el suelo. Me saca a la calle.
El Pacífico ruge sin control, y las islas Filipinas están a pocas yardas de distancia. Un hoyo gigante se está tragando el agua. El nivel de mar está descendiendo rápidamente. Yo siento cómo la tierra va desgarrándose, acercándose al agua.
La casa se parte por la mitad, se abre como una casa de muñecas.
Tenemos que correr, no sé adónde, pero tengo que alejarme de la tierra que me está quemando. Ahora soy yo el que tira de Sara y atravesamos los escombros.
- ¡Ay! Me he caído, Marcus, no puedo salir. ¡Coge mi mano!, tira de mí.
Sara ha pisado unas tablas que ocultan una hendidura en el suelo, quedando totalmente atrapada. Yo tiro de ella, comienzo a llorar, no puedo moverla. La tierra quemada que es ahora a mí a quien intenta quemar, nos arrastra paulatinamente hacia la eterna oscuridad.

- Sara, no te voy a soltar, no voy a gritar tu nombre si tú no lo puedes oír, no voy a correr si tú no puedes…
- Marcus, ¿te he dicho hoy que te extraño?
- No, nunca.
- Te extraño.
- ¿aún?
La arena se ha empezado a mover más rápido, nos estamos acercando a la zona de atracción. Sara no puede verlo, pero las casa se están destrozando y el agujero se las traga como si fueran de cartón.
- ¡Vete! Marcus márchate, no es justo que me veas morir. No es justo que mueras por quedarte a mi lado.
No puedo decirle nada, la beso y suelto su mano. Corro contra la corriente de tierra, no quiero mirar atrás y ver cómo se marcha.
Cuando estoy exhausto casi perdiendo la consciencia me desplomo contra el suelo frio, quieto.

******************

Me despierto sobre algo blando, miro a mí alrededor, todo está en su sitio. Me incorporo y levito hacia la ventana. No puedo escapar. El abismo de Sara viene hacia mí. Los cristales comienzan a resquebrajarse.
T u mano se soltó, mientras el tejado cedía, el suelo cedía, mi cuerpo cedía.
Todo paso muy rápido después. Corrí en dirección equivocada a la muerte. Y me aleje a tierra semisegura. Pensando ser más rápido que la luz.