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23 de agosto de 2010

Boda de Estela y Limon

Sonreír, porque hoy no cuesta tanto. Estando en un día que nos gusta hablar de todo lo que ya se ve, por si las palabras fueran un elixir de la verdad y cada palabra que suena se potenciara por un número irracional de cariño.
El amor es la mejor amistad, significando compartir cada día con alguien a quien quieres, que as elegido tú, y él a ti, teniendo esa suerte, que no es nada sencilla.
Pensando que a partir de ahora cada mañana lo primero que veréis será vuestro reflejo en los ojos del otro. Y cada vez que lo deseéis saldrá de la boca esas dos maravillosas palabras que no son una declaración de amor, si no una consecuencia de pensar en vosotros.
Para que no se olvide, para que si alguna vez dudáis, recordad. Inmortalizar la primera vez que os mirasteis y no sabíais que decir, eso desencadeno el primer beso, sencillo, delicado, cómo cuando tocas un pétalo de rosa. Y subisteis juntos al famoso tren que no habíais visto, para seguir imaginando una historia que os tocaba vivir y no fantasear.
Justo ahora ese tren se ha parado para que la gente que queréis suba y por unos instantes comparta todo el afecto.
Están esperando en el andén, y uno a uno sube sonriendo y sentándose en su asiento, padres, hermanos, amigos… sin olvidar a los que no pueden porque su tiempo ha pasado. Y os están mirando ¿Quién dice que no?
Es cierto que quizá los planos que ambos mirabais no se ven igual, también puede ser que el escalimetro se siente solo con un par de manos, pero un “arquitecto” como él, solo podía estar en las estrellas y Mariano tuvo que marcharse.
Y Lucía que esta en cada corazón que toco, enseño que lo importante es la fuerza, no dejarse dominar, cargarse todo en esa mochila que ella tenia de hierro. Hasta que alcanzo la victoria.
Coger esa fuerza que los dos os han regalado y aprovecharla, no la malgastéis en la línea de salida, reservar para el sprint final.

No aprendáis a vivir el uno sin el otro.