Bendita niñez, que ocultas los problemas ya maduros.
Ojala volvieras, para rodearme de paz.
Para alejarme del Hombre de la Pandereta.
Cuando corría despreocupada con el carrito de muñecas,
huyendo delnoséque .
Cogiendo el coche, para recoger todos los baches del camino,
despreocupada, ingenua, niña al fin.
Dónde te marchas cuando llega el otoño
dónde guardas la felicidad que harta me llenaba,
que ahora tanto me cuesta encontrar.
Hombre de la Pandereta, no vengas a buscar lo que me falta,
no tiñas de negro las calles que me interesan,
alejate de mí, solo por una eternidad.
Y dame una estrella que me vuelva a hacer joven.
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